Hasta mediados del siglo XX, la economía de Lloret de Mar dependía principalmente del mar y del bosque (Corcho). Sin embargo, la llegada de los primeros veraneantes de la burguesía comenzó a cambiar la mentalidad local. Tras el paréntesis de la Guerra Civil, la década de 1950 marcó el inicio del verdadero auge turístico. El clima, las playas y los precios competitivos atrajeron a los primeros operadores turísticos europeos, especialmente británicos, alemanes y franceses.
En sus inicios, el servicio hotelero era principalmente familiar. Los primeros hoteles y pensiones estaban gestionados por familias locales que suplían la falta de formación reglada con un trato cercano y personalizado. Los turistas eran recibidos casi como huéspedes de la casa. Los menús de las pensiones eran fijos y se basaban en la cocina local y de temporada, ofreciendo platos tradicionales de la gastronomía catalana sin grandes pretensiones internacionales.
La masificación y la unificación del servicio
A partir de las décadas de los años 1960 y 1970, la demanda turística creció de forma rápida. El paisaje urbano cambió con la construcción de grandes bloques hoteleros, especialmente en el centro del municipio. El modelo turístico evolucionó desde un turismo residencial y tranquilo hacia un turismo de masas basado en el sol y la playa.
Este crecimiento acelerado tuvo consecuencias directas sobre la calidad del servicio.
La elevada demanda estacional obligó a contratar mano de obra no cualificada procedente de otras regiones de España. El servicio en restaurantes y hoteles era funcional y rápido, pero precisaba de la especialización técnica que exige la hostelería moderna. El objetivo principal de la época era atender al mayor número posible de visitantes, priorizando la cantidad sobre la calidad.
Los hoteles pasaron de una gestión familiar a un modelo empresarial orientado al volumen de clientes. Los comedores hoteleros incorporaron los primeros bufets, diseñados para ofrecer una amplia variedad de comidas con el menor número posible de trabajadores sin necesidad de profesionalidad pero con otras cualidades(amabilidad, y buen servicio).
Asimismo, para satisfacer las preferencias de los visitantes extranjeros, muchos restaurantes adaptaron sus cartas. Comenzaron a aparecer menús en varios idiomas y platos combinados estandarizados —como filete con patatas fritas y huevos fritos—, que fueron desplazando progresivamente la cocina marinera tradicional de la primera línea de playa.
La gastronomía como reclamo: el servicio en los restaurantes actuales
En las últimas décadas, la restauración en Lloret de Mar ha experimentado un importante comienzo gastronómico. Aunque siguen existiendo establecimientos de comida rápida dirigidos al turismo de ocio nocturno, ha surgido una sólida oferta de restauración de calidad que apuesta por el producto de proximidad (kilómetro 0) y por la cocina tradicional de la Costa Brava.
Profesionalización del servicio de sala y de la sumillería
El servicio de mesa en Restaurante es hoy mucho más especializado. Los camareros ya no se limitan a servir los platos, sino que conocen la procedencia de los productos, explican las técnicas de elaboración y ofrecen asesoramiento enológico, potenciando los vinos de las diferentes denominaciones de origen.
Adaptación a las necesidades dietéticas
A diferencia de los menús del pasado, los restaurantes actuales ofrecen alternativas adaptadas a personas con alergias e intolerancias alimentarias, así como opciones vegetarianas, veganas y menús específicos para personas celíacas, cumpliendo estrictamente la normativa vigente en materia de seguridad alimentaria.
Sostenibilidad
La sostenibilidad también forma parte del servicio. Se ha reducido el uso de plásticos de un solo uso, se fomenta el reciclaje y se prioriza el consumo de agua filtrada en envases reutilizables, respondiendo así a las nuevas demandas del turismo responsable.
El análisis de la evolución de Lloret de Mar demuestra que el éxito de un destino turístico no depende únicamente de sus recursos naturales, sino también de su capacidad para adaptar sus servicios a las necesidades cambiantes de los visitantes. El modelo surgido durante el boom turístico cumplió un importante papel en el desarrollo económico del municipio, pero también generó impactos negativos que pusieron en riesgo su sostenibilidad.
La transformación del modelo turístico
Durante las dos últimas décadas, Lloret de Mar ha llevado a cabo un profundo proceso de transformación de su modelo turístico tanto las administraciones públicas como el sector privado han realizado importantes inversiones para reposicionar el destino.
Actualmente, Lloret de Mar apuesta por atraer a familias, deportistas, congresistas y visitantes interesados en la cultura y la naturaleza.
El servicio hotelero refleja claramente esta nueva estrategia, basada en tres pilares fundamentales: la profesionalización, la segmentación en pequeños grupos o individuales en pareja y la digitalización.
La modernización del sector hotelero
El parque hotelero de Lloret de Mar ha experimentado una renovación sin precedentes, reflejada en el incremento de establecimientos de cuatro y cinco estrellas. En este contexto, la calidad del servicio se ha convertido en un elemento diferenciador.
Existen hoteles Adults Only, especializados en el descanso y el bienestar, con spas, zonas wellness y servicios de coctelería premium. Paralelamente, los hoteles orientados al turismo familiar ofrecen parques acuáticos, miniclubs, programas de animación y servicios de guardería altamente profesionalizados.
Tecnología al servicio del cliente
La digitalización ha transformado por completo la experiencia del huésped. Desde el check-in automatizado hasta el uso de pulseras inteligentes para acceder a las habitaciones o realizar pagos, pasando por aplicaciones móviles que permiten reservar mesa en el restaurante, contratar excursiones o solicitar servicios adicionales, la tecnología se ha convertido en un elemento esencial del servicio.
Formación del personal
A diferencia de décadas anteriores, el personal de recepción, sala y cocina dispone de formación técnica especializada. Además, el dominio de varios idiomas —especialmente inglés, francés, alemán y ruso—, junto con las competencias en atención al cliente, constituye un requisito indispensable para trabajar en el sector.
El turismo MICE: un motor de transformación
El turismo MICE (Meetings, Incentives, Conferences and Exhibitions o Reuniones, Incentivos, Congresos y Eventos) ha tenido una repercusión decisiva en la evolución de Lloret de Mar, consolidando al municipio como uno de los principales destinos de turismo de negocios de la Costa Brava y de Cataluña.
Tras registrar un año récord con 165 eventos y más de 20.000 delegados profesionales, el impacto económico y el posicionamiento internacional de la marca Lloret de Mar han alcanzado niveles sin precedentes.
Su repercusión puede resumirse en varios aspectos fundamentales:
Desestacionalización de la actividad turística, al atraer visitantes durante el otoño, el invierno y la primavera, reduciendo la dependencia del turismo estival.
Mayor estabilidad laboral, al permitir que hoteles, restaurantes y comercios permanezcan abiertos durante gran parte del año.
Infraestructuras especializadas, con cerca de 30.000 plazas hoteleras, muchas de ellas en establecimientos de cuatro y cinco estrellas, además de tres grandes centros de congresos y alrededor de 80 salas de reuniones perfectamente equipadas.
En definitiva, el turismo MICE ha dejado de ser un complemento del turismo vacacional para convertirse en un motor estratégico capaz de atraer visitantes con un elevado poder adquisitivo, mejorar el prestigio internacional del destino y dinamizar de forma sostenible el tejido empresarial local.
Conclusión
Hoy en día, el sector hotelero y de la restauración de Lloret de Mar ha asumido que la calidad del servicio constituye la herramienta más eficaz para desestacionalizar el turismo y atraer a un visitante con mayor capacidad de gasto. La evolución desde un modelo masificado y poco especializado hacia otro basado en la profesionalización, la digitalización, la sostenibilidad y la excelencia en la atención al cliente define el presente y el futuro del municipio.
13/07/2026 : ÁNGEL AMAYA QUINTO. Director de Hotel